‘Noche de Tormenta’, la historia de V y Jungkook que necesitabas

¿Qué podemos decir de los fanfictions? Sin duda, su popularidad ha ido en aumento conforme pasa el tiempo. Si te gusta leer este tipo de historias, hoy traemos una que preparamos especialmente para ti. ¡Que la disfrutes!

 



VKook Omegaverse

“Noche de tormenta”

El pequeño Tae no sabía si esto era una buena idea. Su madre casi lo obligó a ir al campamento escolar, pero él trató de negarse. No le gustaba ir al bosque, le tenía miedo, no tenía muchos amigos y odiaba las es******s fogatas. Apretó los cordones de su mochila y pateó una piedrita que se interpuso en su camino, con algo tenía que desquitarse.

Una vez que estuvo a bordo del autobús, miró por la ventana a todos los estudiantes que se amontonaban para agarrar el mejor lugar. A lo lejos, y cerca de los alfas populares y cabeza hueca como él los llamaba, vio al causante de sus constantes desvelos y crisis nerviosas cuando se lo topaba por los pasillos: Jungkook.

Era un alfa en toda la extensión de la palabra. Alto, popular, destilaba feromonas de “soy sexy y te encanta”. El pequeño Tae se sonrojó y apartó la mirada justo a tiempo para ver a su mejor y único amigo sentarse a su lado.

-Viniste, debo agradecerle a tu madre-, dijo Hobi mientras le revolvía el cabello y dejaba su maleta bajo sus pies.

El omega gruñó y se arregló el cabello.

-Esto es es*****o, mamá no debió obligarme. Odio el bosque y… parece que irán muchos es******s, ¿te imaginas el desastre que habrá? Ningún profesor podrá detenerlos.

-Tonterías, viene el señor Park, el de la clase de ciencias, todos le tienen miedo y la señorita Lee amenazó con reprobar a todos

Tae lo ignoró y volvió a mirar por la ventana, el grupo liderado por el capitán del equipo y, el es*****o alfa sexy, ya no estaban. El omega soltó un suspiro y buscó en los bolsillos de su abrigo las galletas que su madre le dio antes de salir

-Toma, mamá las horneo especialmente para nosotros-, dijo entregándole una a su compañero

-Amo a tu madre-. La abrió y le dio un gran mordisco. -Cocina delicioso, pero amo que estés aquí conmigo. Será una aventura increíble.

-Si tú lo dices-, se encogió de hombros y decidió aislarse del resto del mundo. Se colocó los audifonos y decidió dormir durante las 3 horas que duraría el viaje.

***

-Debe de ser una broma.-Gritó y azotó su mano sobre el escritorio de la recepción.

-Señor Kim, ¿qué sucede aquí?

Tae giró su cabeza y vio al profesor Park con los brazos cruzados, mirándolo serio. Enarcó una ceja y el omega tragó saliva.

-Nosotros, la señorita dice que mi compañero y yo no podemos compartir cabaña porque él fue asignado con otros chicos, pero llenamos el permiso y pedimos hospedarnos juntos.

El profesor se acercó y se acomodó sus lentes. Tae no le temía, es decir, no era un alfa, era un beta, pero su mirada acusatoria le hacía sentir incómodo y solo quería evitar alguna sanción por su pequeño berrinche. Todo estaba saliendo mal. No pudo dormir en todo el camino porque su mejor amigo decidió que era mejor contarle sobre las bestias que se ocultaban en el bosque. Ugh, lo detestaba, no podría dormir durante los 4 días que duraba ese es*****o viaje y por si fuera poco, el autobús se llenó de un fuerte, desagradable y cautivador olor. Jungkook decidió subirse en el mismo transporte que el pequeño Tae. Escuchó su es*****a risa y alzo la mirada, error, el alfa lo había descubierto y le guiñó el ojo. Maldito narcicista, pensó.

Ahora estaba aquí, con su pequeña maleta, muerto de sueño y con el miedo a quedarse solo en una cabaña en el medio de la nada. No lo culpen, es un omega, sus emociones suelen ser agotadoras.

-Profesor, le expliqué a sus alumnos que hubo un error en los registros y él y el joven Jung no podrán compartir habitación, a menos que algún compañero quiera inter…-

-No-, interrumpió el señor Park. -Las habitaciones ya fueron asignadas, jovencito, no quiero que moleste a sus compañeros. Su amigo estará con usted durante las actividades, dormir separados no les hará daño.

-P-pero señor Park, mi mamá…

-Los quiero a todos en sus habitaciones en 10 minutos. La señorita Lee y el guía les darán todas las instrucciones para los próximos días. No me haga sancionarlo.

Tae jamás maldecía, pero su cabeza se llenó de tantos insultos que su madre jamás debería escuchar o estaría en problemas. Hobi solo suspiró y lo tomó del brazo arrastrándolo fuera de ahí.

-Lo lamento, TaeTae, es*****a administración y es*****o señor Park

-Odio este viaje, te dije que no quería ver, todo ha salido mal.

-Vamos, no seas aguafiestas. Mañana comienza el campamento-, dijo abrazándolo por los hombros. -Te acompañare a tu cabaña. Todo saldrá bien, verás que al final amarás este viaje.

Tae gruñó, no le creía para nada. Él solo quería volver a su casa y estar bajo sus cálidas mantas. Sin el señor Park, sin miedo a que algo saliera del bosque a atacarlo y sin ese alfa cabeza hueca rondando en su cabeza… porque el omega juró que Jungkook le había lanzado un par de miradas cuando todos esperaban para recoger la llave de sus habitaciones.

**

Una vez instalado, decidió darse un baño. Se vistió con ropa abrigadora, la profesora Lee había dado la orden de reunirlos a todos a unos metros de la cabaña. Quería hacer una especie de fogata grupal para que todos convivieran, un ejercicio de socialización dijo.

Tae tomó la llave de su habitación y salió de ahí. Hobi lo tomó del brazo una vez que cerró la puerta y se encaminaron hacía la reunión.

-Me tocó con el tonto de Wang. Es un chico lindo, pero sabes que al ser un beta no sé muy bien si me atraen los chicos o las chicas, como sea. Es amigo de Jungkook, sabías que…

Y Tae dejó de escucharlo en cuanto ese nombre salió de su boca. Era un alfa conocido en la escuela por tener un gran promedio, ser el capitán del equipo y ser popular entre los omegas en general. Tae compartía una clase con él, no admitiría que le daba un par de miradas, pero nadie tenía por que saberlo. Jungkook intento bromear con él una vez, pero estaba tan nervioso que sólo lo miro lo mal y le dio la espalda hasta que la profesora llegó al salón. Desde entonces, el alfa parecía tenerlo en su lista de “un cero a la izquierda”, se cruzaban por los pasillos, pero no se decían nada, en la cafetería le daba miradas y Tae trataba de esconderse lo más que podía, ¿que tramaba? Solo esperaba que él y sus amigos no le hicieran alguna broma durante el campamento.

Media hora después, casi con 20 alumnos alrededor de una fogata, alguien tuvo la gran idea de jugar “verdad o reto”. Tae estaba aburrido, quería largarse, pero no alcanzó a formarse para ser parte del grupo que fue con la señorita Lee a conocer a los nativos de la reserva donde estaba el campamento.

Se encogió en su lugar, acomodó su gorrito y pegó sus piernas a su pecho

-Bien, todos han jugado, ¿cierto?-, dijo una de sus compañeras. -Giraremos la botella y yo decidiré quién le pregunta a quién, ustedes eligen qué opción quieren.

Todos asintieron y Tae suspiró. Era un juego es*****o, pero todos parecían divertirse. Algunos comieron nieve, otros un bombón totalmente negro, otros confesaron hacer trampa con el señor Park. Todo iba excelente, la botella jamás lo apuntó, pero su suerte estaba por acabarse.

-Y… Jungkook, tienes que preguntarle a Tae, ¿qué vas a elegir Kim?

Tae no estaba escuchando, hasta que sintió un codazo en sus costillas, miró mal a su amigo y este apuntó su dedo frente a ellos. El omega giro su cabeza y abrió enormemente los ojos

-¿Y bien?-, dijo su compañera.

-Eh.. y-yo

-¿Reto o verdad? No es tan difícil Kim.

-V-verdad-, dijo con dificultad. Su corazón estaba latiendo a mil por hora, pero agradeció a su cerebro poder funcionar y no decir reto. No sabía si Jungkook era igual de id***a que sus amigos.

Pero la sonrisa ladeada que dio el alfa lo lleno de escalofríos. ¿Qué estaba tramando?

-Bien-, dijo él y Tae creyó que su voz era la más sexy del mundo. -Pequeño Tae… es una pregunta fácil. Tienes que ser honesto, aquí todos los hemos sido.

Todos asintieron. Jungkook lo miro y Tae solo pudo rezar para que nada desastrozo pasará.

-Entonces…-, suspiró y lo miró sonriente. -¿Tae, yo te gusto?

¿¿¿?QUÉ??????? Tae creyó escuchar un jadeo por parte de todos. Su amigo dejó caer el bombón que comía. Tae lo miró sin poder creerlo, pero Jungkook parecía realmente querer una respuesta. Se escucharon algunas risitas de algunas omegas. El omega tenía preparada una respuesta, nada simpática. Jungkook se estaba burlando de él, estaba seguro. Respiró profundo y preparó el mejor insultó y cuando estaba a punto de hablar un fuerte trueno asustó a todos.

-Señores, todos a sus habitaciones ahora

-Pero señor Park, estamos en medio de algo-, chilló la organizadora del juego

-No me importa señorita, esta reunión acabó, todos a sus cabañas.

Todos abuchearon al profesor, tomaron sus abrigos y se levantaron. Tae quería seguir a sus compañeros pero Jungkook ni siquiera se movió

-Me debes una respuesta, pequeño.

Tae lo miro y negó con la cabeza.

-Hey, todos contestaron.

-E-el juego acabó.

-No te tomará más de 5 segundos.

Tae estaba por decirle que se fuera a la mierda, pero una omega toda risueña y coqueta llegó para jalar al alfa y obligarlo a levantarse. Tae suspiró, había olvidado que Jungkook era tan popular que su pregunta tenía sentido: solo quería subir su ego. Pateó la nieve bajo sus pies y se encaminó. Hobi había corrido a una de las mesas para llevarse algo de comer y lo había abandonado.

Camino en dirección a  su cabaña. Se sentía acalorado, la pregunta de Jungkook lo puso nervioso y estaba intranquilo. Le parecía guapo, ¿a quién no? Pero gustarle…. no, Tae jamás admitiría eso.

Una vez en su cabaña, se puso su pijama, lavó sus dientes y le mandó un mensaje a su mamá. Todo estaba en silencio, solo el sonido de la lluvia lo acompañaba. Miró la hora y eran apenas las 10 de la noche, por lo que decidió dormir.

No había pasado más de 2 horas cuando un fuerte ruido lo despertó. Su corazón estaba agitado, había tenido una pesadilla. Hobi se las pagaría por la mañana, él y sus tontas historias de terror. La lluvia caía con más fuerza, Tae de prometió no asustarse, era una tormenta nada pasaría, pero un fuerte trueno lo hizo saltar de la cama. Temblando y con los ojos llorosos, Tae se bajó de la cama y se pegó a una de las paredes. Quería irse a casa, odiaba las tormentas, les tenía una especie de fobia. Los truenos siguieron retumbando sobre el cielo y el pequeño omega se deslizó hasta caer sentado sobre el piso. Tapó sus oídos pero el ruido afuera del bosque seguía aumentando. El pequeño comenzó a llorar y su instinto le desgarraba el alma, tenía que llamar a alguien, tenía que…

-¡ALFA!-, gritó en medio de un trueno y la luz de un rayo iluminó toda la habitación. Tae estaba aterrado, se sentía solo, no paraba de temblar… quería llorar pero un fuerte olor envolvió al pequeño omega. El frío comenzó a abandonar su cuerpo y alguien le susurraba palabras para tranquilizarlo

-Shh… tienes que calmarte. Estoy aquí.

Tae se aferró a esa persona e inhaló todo su aroma. Tranquilizándose, reconociendo quien era, pero no le importó.

Jungkook lo cargó y lo puso sobre la cama. Aseguró las ventanas, quiso prender la luz pero no había electricidad, escuchó un gimoteo y decidió envolver de nuevo al omega que no dejaba de llorar

-¿Q-qu…-Intentó hablar

-Shh, solo respira.- Dijo abrazandolo.

-¿Q-qué.. haces aquí?

-Tu me llamaste-, respondió el alfa con simpleza.

Tae sintió sus mejillas rojas. Se aferró más Jungkook cuando otro trueno azotó el cielo. El alfa solo se dedicó a acariciar su cabello y besarle la frente. Esto era irreal. Ellos dos ni siquiera habían cruzado más de 2 palabras seguidas. Pero Tae se sentía seguro, su omega pidió ayuda y Jungkook fue el que lo salvó. ¿Eso significaba algo, no?

-Te voy a cuidar-, dijo Jungkook después de unos largos minutos.

Tae lo miró sonrojado sin entender. El alfa solo sonrió y le besó la nariz

-Te escuché llamarme… ambos sabemos lo que eso significa, quizás desde antes lo sabíamos, pero prometo cuidarte. Estoy aquí y seguiré a tu lado mañana. Incluso, cuando este viaje terminé… el cortejo comenzará cuando asimiles mejor las cosas-, dijo tomando la pequeña mano del omega y entrelanzando sus dedos.

Tae sentía que el corazón se le iba a escapar, no dijo nada, dio un débil asentimiento de cabeza y recargó su cabeza sobre el hombro de Jungkook… esa era su silenciosa respuesta a la propuesta que jamás se imaginó.

Y si ese viaje había sido el mejor de su vida, no lo admitiría. Solo quería disfrutar de su alfa, de la seguridad que sentía en esa noche de tormenta.